Sacristía

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EL Padre Salmerón

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Es el contraste vivo y de atmósfera celestial. Uno de la trilogía maestra de los cuadros iluminados . Para este cuadro reservó Zurbarán la pura composición luminosa de una diagonal. sintetizando, en masas de modernidad admirable, la construcción. De aplomo sereno y prodigioso, la cabeza de Cristo forma el centro luminoso.

La mano de Cristo en trance de bendecir vale por todo un mundo de belleza y armonía (por verla -dice Tormo sin dudarlo-, merecía venir"). Triángulo sin rigidez entre Cristo-monje, que obra en éxtasis a impulsos de confianza espontánea. Azules y carmines conjuntados, el diálogo de sencillez y emoción, el blanco brillante del vestido se dulcifica con el oro rojo de gloria.

 

 

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