Sacristía

EL guardián
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Ni visión ni rnilagro, sólo retrato. Pero único en Zurbarán: por lo monumental del conjunto y el acorde de tonos claros. Brillante la decoración, tanto como minuciosa: libros y papeles que se desbordan, clepsidra, calavera, y, sobre todo, pura y magnífica esa manzana, de monumental hermosura sobre el libro, solitaria. La mesa engualdrapada, la ordenación bellamente descuidada, los libros corpulentos. El obispo (lo era de Córdoba) ambientado por cúbicas arquitecturas de lejanía luminosa, socorre a los pobres por su mano: la misma mano de la pluma en alto que hace de él un puro intelectual.
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